La reciente reforma a la Guardia Nacional marca un cambio significativo en su estructura y funcionamiento. Avalada por la mayoría de Morena en la Cámara de Diputados, esta reforma transforma a la Guardia Nacional de un cuerpo civil a uno de carácter militar al transferir su adscripción a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).
Principales aspectos de la reforma:
• Composición: La Guardia Nacional estará conformada por personal militar y naval que cuente con formación policial.
• Facultades del Congreso: Se otorgan al Congreso la capacidad de establecer leyes que regulen y limiten la participación de las Fuerzas Armadas en tareas de seguridad interior y apoyo a la seguridad pública.
• Autoridad presidencial: El presidente podrá disponer del Ejército, Armada y Fuerza Aérea para apoyar en la seguridad pública.
• Financiamiento: Los gastos de operación y los recursos materiales para la Guardia Nacional serán transferidos a la Sedena.
Nuevas facultades:
• La Guardia Nacional dependerá directamente de la Sedena.
• Tendrá la capacidad de investigar delitos.
• Los integrantes podrán regirse por sus propias leyes internas.
Este cambio plantea un debate sobre el futuro de la seguridad pública en el país y las implicaciones de un cuerpo de seguridad con facultades extraordinarias y origen militar. ¿Cuáles serán las consecuencias de esta transformación para la seguridad y los derechos civiles en México?
